Una inversión apalancada
El apalancamiento financiero es una estrategia que implica el uso de deuda para financiar una inversión, con el objetivo de que los beneficios de la inversión superen el coste de la deuda. El objetivo principal es aumentar los rendimientos potenciales para los inversores.
Dicho de manera más coloquial, el apalancamiento es una estrategia a través de la cual, mediante el uso de deuda (crédito) podemos hacer una inversión que sin esta deuda no podríamos realizar.
El apalancamiento financiero puede aumentar significativamente el rendimiento de una inversión, pero también aumenta el riesgo. Esta es la razón por la cual los bancos suelen prestar un porcentaje mayor de financiamiento para la primera vivienda, disminuyendo el porcentaje de crédito para las siguientes propiedades, sean estas de inversión o segunda vivienda.
El riesgo del apalancamiento está en que, si la inversión no genera suficientes rendimientos para cubrir el coste de la deuda, el inversor puede terminar perdiendo dinero. En el peor de los casos, si un inversor no puede hacer frente a sus obligaciones de deuda, puede acabar en bancarrota.
Esto es lo que sucedió en la crisis subprime del 2008. La baja en el valor de las propiedades generadas por la entrega de crédito a personas insolventes propició una alta morosidad la cual se tradujo en bajas de precio. Cuando los precios bajaron, algunos se dieron cuenta de que su deuda era mayor que el valor de la propiedad. Cuando sucedió esto, muchos optaron por “devolver” o dejar abandonada la propiedad para que el banco se hiciera cargo de pagarse la deuda con el remate de la propiedad.
Por tanto, aunque el apalancamiento financiero puede ser una herramienta poderosa para aumentar los rendimientos, también debe usarse con prudencia debido a los riesgos asociados.
